domingo, 12 de octubre de 2014
técnica de acuarela
La técnica de la acuarela ha sido tradicionalmente considerada difícil, especialmente por su cualidad transparente, que impide pintar colores claros sobre otros más oscuros y por el carácter irreversible de las manchas depositadas sobre la superficie del papel.
Su principal dificultad radica en el componente de azar que siempre la acompaña, vinculado al movimiento espontáneo del agua, tanto al pintar sobre un tablero inclinado, en cuyo caso siempre corre y se desplaza hacia abajo, como si se opta por pintar en horizontal, por la difusión no totalmente predecible del pigmento en función del grado de humedad de la superficie sobre la que se deposita.
Una mayor humedad propicia una mayor difusión del pigmento, así como una menor concreción de las formas, por consiguiente una menor capacidad de detalle, todo ello independientemente del tipo de pincel utilizado. Una superficie seca responde justamente al revés, con mínima difusión del color, mayor concreción de las pinceladas y una facilidad mayor para los detalles.
El papel utilizado Debe ser de consistencia suficiente para que pueda soportar el baño con agua.
Ha de ser sometido a un encolado de su superficie, para evitar la impregnación excesiva de los pigmentos, que sería irreversible.
Suele estar fabricado con algodón puro y libre de ácido, esto último con el fin de evitar la coloración amarilla con el paso del tiempo o reacciones indeseables con los pigmentos.
Puede tener una textura variable, desde la superficie lisa o satinada de algunos hasta los que muestran algún tipo de rugosidad
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